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Miguel, no te conozco personalmente pero estoy seguro que debes ser una cara familiar y amigable en el agua.
Haces un comentario muy acertado cuando dices "...unas LANCHAS con motor fuera de borda cruzaban las preciosas lineas que se acercaban a la costa, y lamentablemente las deformaban, un olor a monóxido entraba a tus pulmones, y esas lanchas remolcaban hasta una decena de turistas que no necesitaban remar, ni siquiera competir por coger las olas..." Efectivamente, no podemos hacer nada contra aquellos para quien la tabla es sólo un deporte más y no un estilo de vida. Son aquellos los mismos que miden el "éxito" de una sesión de surf por la cantidad de olas que cogieron y no la calidad de ellas ("cómprate un longboard hermano, así te agarras todas las olas..."). No les interesa experimentar ese sentimiento único de estar en contacto con la naturaleza, correr olas y compartirlas. La tabla tiene una curva de aprendizaje muy empinada y gran parte de la satisfacción de los logros adquiridos en ella residen en que son producto del esfuerzo propio (lo que se llama "superación personal").
En el fondo no me importa y no deberíamos preocuparnos... pero aguanta, SI me preocupo cuando estos deportistas (ojo, no-surfers) que suplen su deficiencia física sacando la billetera y pagando para que los lleven en micro de regreso al point, empiezan a contaminar el aire y a malograr las olas con la estela que dejan las embarcaciones. Esto es análogo a aquellos que construyen su casa en la playa, cierran el acceso y después sigilosamente quieren la playa sólo para ellos, o a quienes simplemente destruyen una ola por beneficio propio al construir un restaurante, muelle, marina, etc.
NO hay excusa para que tú, que agarras olas no porque puedes sino porque pagas, le malogres las olas a los demás. Aquellos que prestan el servicio por favor no me vengan con el trillado cliché de "...que nos ganamos la vida honradamente y me quieren dejar sin chamba..." Igualmente, aquellos que necesitan contratar de ese servicio para poder correr olas que no me vengan con... bueno, ya se ha dicho suficiente sobre ellos.
Todos tienen derecho a ganarse la vida honradamente y eso se respeta. Igual derecho todos aquellos que tienen billete para pagar para que los lleven al point, les enceren la tabla, les enjuague el wetsuit, etc., pero ese derecho se les acaba cuando atropellan el derecho de todos los demás... porque todos tenemos derecho a correr olas en paz y armonía.
Recuerdo hace ya mucho veranos haber corrido el point de Chicama en un día espectacular de olas y condiciones con al menos unos 50 tablistas. Pero por la longitud del recorrido de la ola, la corriente y la caminata de regreso al point, nunca habían más de 10 en el point a la misma vez... selección natural en perfecta armonía le llamaría yo, el cual el ser humano hoy en día se las ha ingeniado una vez más para destruir en beneficio propio.
Javier Castagnetto
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