Perú Azul
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recorriendo el amazonas con gabriel


" De Santa Elena a Caracas en un par de días "

A continuación les transcribiré partes del diario de viaje que escribí a lo largo de toda esta travesía.

Viernes

Estoy en la estación del bus de San Félix (ciudad Guayana) en Venezuela, esperando un ómnibus que me lleve a Caracas. Son un poco mas de las 11 de la noche y el bus a Caracas llega a las 3 de la mañana. No se si dormir un poco, de repente me terminan robando las cosas, aunque me muero de sueño.

Ayer llegué a Santa Elena, me gustó bastante, me quedé en un hotel llamado "La Casa de Gladys", Gladys es una señora muy buena gente. En su hotel se quedaban otros viajeros. Conocí a un español, a varios alemanes, a dos chicas de Eslovenia y a dos belgas. La noche me costó 1500 bolívares, o sea dos dólares y medio. [...]

Hoy día me levanté y fui a comprar pan y leche para el desayuno y luego llamé a casa, hablé con mi papá, no sabía nada de él desde hacía tiempo y estaba algo preocupado.

Después de tomar desayuno en la Casa de Gladys escribí algunos mails, que bestia, media hora me salió 3000 bolívares o sea 5 dólares, en Iquitos el mismo tiempo costaba dos soles cincuenta...

Como a las diez de la mañana salí de Santa Elena por la carretera a tirar dedo y nadie me jaló. Tuve que tomar un bus hasta Luarén, en donde había un puesto militar. Me hice amigo de uno de los soldados, se llamaba Ramón Zamora, tenía 20 años y estaba cumpliendo allí con su servicio militar. Gracias a él paró Ricardo, el pata que finalmente me trajo hasta aquí. [...]

La llanura venezolana se extendía inmensa, una alfombra verde interminable y espesos bosques en las depresiones. Ricardo paró en un mirador justamente de bajada a uno de estos hundimientos en donde el bosque amazónico recomenzaba.

El lugar se llamaba "La Virgen", por una roca gigantesca por la cual caía agua a manera de un velo, la vista desde ahí era simplemente espectacular, emocionante hasta las lágrimas. El casabe y las arepas en ese lugar y luego de una lluvia intensa que duró varias horas, sabían muy bien.


Sábado

Ayer por la noche no pude terminar de escribir porque una persona puso una pistola a mi costado, allí en la estación de San Félix. Felizmente era el guardia de la estación, que supongo debía estar un poquito loco.

Ahora, para variar estoy sentado encima de mi mochila en el aeropuerto de Caracas esperando que confirmen un vuelo a Quito para comprar mi pasaje. Puede ser que viaje hoy como que viaje mañana. Caracas me ha parecido una ciudad terrible, no he pasado aquí ni siquiera tres horas, aunque creo también que ya me había acostumbrado al ritmo del campo y de las ciudades pequeñas por las que había pasado, y por eso me he sentido tan vulnerable aquí.

En fin, no tengo ningún apuro, es mas creo que preferiría viajar mañana para así llegar a Quito de día. En todo caso, vuelo hoy o mañana, seguramente esta noche la pasaré en algún aeropuerto.

En Quito buscaré al padre Marciano, a ver si me recibe en su casa, por el momento necesito un buen baño, seguramente apesto a zorro, estoy con el pelo grasoso y una barba de mas de dos semanas; aunque no me interesa mucho, ahora supongo que me debo ver realmente mal. Ojalá y no me hagan problemas para entrar en el avión por el mal olor, ja, ja.

A mi costado hay un par de italianos asadazos no se por qué y un grupo de venezolanos discutiendo porque alguien se metió en la cola. Me estoy sintiendo muy bien en este momento!.

Gabriel Arriarán
gabrielarriaran@yahoo.com